Pues el proceso.
Y podría dar por zanjada esta cuestión así, sin más, de manera asertiva a la par que lacónica.
En cualquier caso, voy a dar algunas de las razones por las que he dado esta respuesta. Para eso, voy a poner algunos ejemplos que no están relacionados en absoluto con el mundo laboral, lo aviso por si no te apetece seguir ahondando.
En el conjunto de mi experiencia global, es decir personal y laboral, he observado que cuando algo funciona, es porque la tecnología da soporte al proceso; a su vez, he visto situaciones muy difíciles cuando ha sido el proceso el que se ha tenido que adaptar a la tecnología.
Empiezo por algunos casos de éxito, por poner algo de jerga profesional:
- Comer una manzana: para comer tenemos que conseguir y también procesar esos alimentos, así de simple. Nuestros antepasados, muy muy antepasados, cuando querían una manzana (¿habría manzanas por aquella época?) tenían que encaramarse a un árbol y coger una manzana, quitarle un poco la tierra o algún habitante (o igual se lo zampaban, total...) y poco más. Ese proceso se hacía algo cansado y poco eficiente: subir a un árbol a por una o dos manzanas cada vez, con el riesgo de darse tremendo trastazo contra el suelo y que tu chamán no estuviese de guardia, o tener que convocar a toda tu caverna para que uno suba y vaya lanzando las manzanas a los demás. Mejoras se ven ahí ¿no crees?. Pues entonces llegó alguien y cogió un palo y desde el suelo empezó a agitar las ramas del manzano como si no hubiese un mañana, hasta que las manzanas empezaron a caer al suelo para regocijo de toda la caverna. Tecnología al servicio del proceso: manzanas en mayor cantidad y con menor esfuerzo. Alguna manzana te daría en el jeto, pero poco riesgo de descalabro por caída desde rama.
- Ir a por la compra: en casa de mis padres éramos seis en total, mi padre, mi madre y nosotros cuatro. Ir a comprar el pan, ni tan mal, pero ir a por otros víveres... viajes varios al mismo comercio, bolsas enormes y pesadas, la caja con los doce cartones de leche,... Mis padres trabajaron siempre fuera de casa, así que había tareas que casi siempre iban a recaer en nosotros. Una de ellas era ir a la frutería los viernes por la tarde. El proceso era el siguiente: mi madre salía de trabajar los viernes a mediodía, de camino a casa, pasaba por la frutería y hacía la compra, pero ella llegaba a casa sin ninguna bolsa, como mucho con algo para meter en la nevera de inmediato. Entonces nos decía a algún incauto "en la frutería he dejado un par de cositas para que las recojas", así que te ponías en marcha para ir a la frutería, cuando llegabas le decías "he venido a recoger lo que ha dejado la mamá", con tu voz medio infantil. La dueña te miraba y te decía SIEMPRE "¿vienes tú sola...?"y ahí te dabas cuenta de que o bien ibas a ir cargada como una mula o que ibas a tener que hacer varios viajes...cargada como una mula. Cuando protestábamos y le decíamos a mis padres que por qué no compraban un carro de la compra, mi madre siempre contestaba "¿y para qué, si estás vosotros que vais a recogerlo?". Nosotros éramos pues la "tecnología" de recogida de la compra de mi madre. Una mejora que introduje a ese proceso es que con mi primer sueldo compré un carro de la compra. No evitó que fuera a recoger la compra, pero sí me hizo el proceso mucho más corto y menos cansado.
Espero que estos dos ejemplos te hayan abierto los ojos, si es que no los tenías abiertos ya. En cualquier caso, voy ahora a por las cositas que no han ido tan bien porque era el proceso el que se tenía que adaptar a la tecnología. En los dos ejemplos que voy a poner a continuación voy a usar productos que se siguen comercializando, por lo que no voy a mencionar marca, producto o diseñador, ya que quiero evitar que tengas que venir a visitarme a la prisión:
- Hacer zumo de naranja: todos hemos visto diferentes artilugios para exprimir naranjas o cítricos de similar calibre. Seguro que alguno has visto y has pensado "qué bien funciona pero...", ese pero puede ser que no tienes espacio en tu cocina, que igual requiere fuerza en los brazos, que igual no tiene ninguna pega pero es que tú no eres un ser de zumos así que te da un poco igual,... Uno de tantos exprimidores apareció en la década de los 90 del siglo XX. Confieso que es un exprimidor que compraría sin pensarlo por su diseño y material con el que está hecho, pero hasta en los mentideros del mundo culinario y de diseño, se rumorea que quien lo creó reconoce que práctico, lo que se dice práctico, para hacer zumo de naranja no es. Queda precioso en una estantería de tu cocina o de tu salón, pero casi nadie lo identifica como lo que es y dicen quienes lo han usado, que se te queda la cocina tras usarlo pelín pringada. Aquí, la tecnología no solo no da un buen soporte a tu proceso, hacer zumo de naranja, sino que da un trabajo adicional, así que mucho mejor como icono del diseño en tu hogar para que des envidia a las visitas.
- Picar un ajo: en el mundo de los robots de cocina hay aparatejos que es que son una cosa loca de funcionalidades, potencia, practicidad,... les falta decirte cosas bonitas cuando te ven entrar en la cocina. Soy fan y propietaria de algunos de esos artilugios que hacen mi vida culinaria más fácil, variada y eficiente, pero... PERO... si necesito picar un diente de ajo, o cuatro, no voy a usar uno de esos electrodomésticos. ¿Por qué? Porque el ajo hay que pelarlo antes y estos artilugios aún no los pelan, porque hay que sacar el aparato de su estante (yo no sé los lectores aquí presentes, pero mi cocina no es como la que sale en los programas de cocina), enchufarlo, montarlo si se requiere, preparar la función para picar el ajo, sacar el ajo maravillosamente picado, para lo que vas a necesitar una lengua de gato, por ejemplo, dejar el ajo picado en algún recipiente o utensilio y ponerte a desmontar, lavar, secar y almacenar de nuevo el electrodoméstico, el cuchillo con el que has pelado el ajo y la lengua de gato que has usado para rebañar el recipiente del cacharrito. ¿Veis por dónde voy? El uso de recursos y esfuerzo para picar unos pocos dientes de ajo está desproporcionado. Si en cambio, usas una base para cortar (tabla, plato,...) y un cuchillo, herramientas mucho más mundanas y nada sofisticadas, vas a emplear, en conjunto, menos tiempo en el proceso del picado y menos tiempo y recursos en el proceso de limpieza posterior. Conclusión: ¿necesitas picar un kilo de ajos todas las semanas? Puede que usar un robot sí salga a cuenta. ¿Consumo de ajo ocasional? Tabla y cuchillo.
Espero haberte seducido con mis ejemplos y que me preguntes por el exprimidor porque te han entrado ganas de regalármelo por mi brillante prosa y no menos locuaces razonamientos, pero lo que realmente me gustaría es que empezaras a plantear cuáles de tus procesos actuales, tanto en lo personal como en lo laboral, necesitan una revisión tanto del proceso en sí mismo como de la tecnología que le da soporte. Si necesitas que te eche una mano, estaré encantada de que me contactes.